Hacer ejercicio es uno de los propósitos de mucha gente cuando se va acercando el verano. Para nosotras, en cambio, es un hábito a incorporar a nuestra vida para aportarnos salud y bienestar, independientemente a la época del año. 

Tanto si eres de un team o de otro, pero has decidido que quieres empezar a hacer ejercicio, hoy te traemos los consejos que igual no sabes que necesitas. Estamos seguras de que, cuando empieces, ¡te vas a sentir mejor y vas a querer incorporar la actividad física a tu vida!

A tener en cuenta

La realidad es que empezar a hacer actividad física suele parecer mucho más complicado de lo que realmente es. Entre rutinas imposibles, vídeos de redes sociales y la sensación de que hay que hacerlo todo perfecto, muchas personas acaban posponiéndolo antes incluso de empezar.

No necesitas empezar fuerte, sino hacerlo de forma sostenible y que puedas mantenerlo en el tiempo. Crear una rutina con la que te sientas cómoda será imprescindible.

No intentes cambiar tu vida en una semana

Es probablemente el error más común. Empezar con demasiada intensidad, entrenar todos los días o marcarse objetivos imposibles suele acabar igual: cansancio y abandono.

Tu cuerpo necesita adaptación, así que es mejor empezar con algo sencillo que puedas mantener: dos días por semana, sesiones cortas o actividades suaves. Cuando el hábito se vuelve parte de tu rutina, todo se vuelve más fácil.

Elige una actividad que encaje contigo

No todo el mundo disfruta del mismo tipo de ejercicio, y eso es completamente normal.

Hay personas que necesitan actividades más dinámicas y otras que buscan algo más tranquilo y consciente. Lo importante es encontrar un espacio donde te sientas cómoda y no tengas la sensación de “tener que rendir”.

Muchas veces, cuando disfrutas del proceso, la constancia llega sola.

No te obsesiones con hacerlo perfecto

Al principio es normal sentirse perdida: no saber qué ejercicios hacer, cansarse rápido o pensar que “no se te da bien”, y no pasa nada.

Empezar significa precisamente aprender. Nadie tiene fuerza, resistencia o coordinación desde el primer día, así que la clave es perseverar a tu ritmo.

Descansar también forma parte del proceso

A veces pensamos que cuanto más hagamos, mejor. Pero el descanso es igual de importante que el movimiento.

Dormir bien, recuperar energía y darle tiempo al cuerpo para adaptarse es parte del cambio. Escucharte será siempre más útil que exigirte constantemente, ya que aquí se aplica la regla de que no siempre más es mejor, y este es un error que comete mucha gente.

Deja de compararte

Compararte con personas que llevan años entrenando puede hacer que sientas que nunca haces suficiente. 

Además, ahora es más fácil que nunca “caer en la tentación” de compararnos o juzgarnos debido a todo el contenido que nos muestran los algoritmos en las redes sociales. De nuevo, ten en cuenta que no todo lo que nos enseña es real y que, en todo caso, cada cuerpo tiene su ritmo y cada persona empieza desde un lugar diferente.

Lo más importante es cómo te hace sentir

Muchas veces empezamos a hacer ejercicio pensando únicamente en resultados físicos, pero con el tiempo descubres que hay cosas mucho más importantes: tener más energía, sentir menos tensión, dormir mejor o simplemente dedicarte un rato a ti.

Y ahí es donde realmente cambia la relación con el movimiento.

Con este artículo esperamos que veas que empezar a hacer ejercicio es un proceso más largo de lo que parece, pero que la clave es encontrarte bien haciendo lo que haces y que esto te motive suficiente para incorporarlo a tu rutina. 

Si estás decidida a empezar pero, aun así, no sabes exactamente cómo, ¡puedes contactarnos para que nos pongamos juntas a definir tu rutina acorde a tus objetivos!