Posts By: VirginiaGarcia

Durante el verano es habitual que nuestras rutinas cambien. Nos acostamos un poco más tarde y seguramente también dormimos más; aprovechamos para viajar, pasamos más tiempo fuera de casa y, muchas veces, dejamos las rutinas y el ejercicio «para cuando vuelva septiembre».

Es una situación que mucha gente repite verano tras verano, pero tengo una buena noticia: estas vacaciones puedes romper el ciclo porque puedes mantenerte activa de otras maneras. Con este artículo verás que unos pocos minutos de movimiento al despertar pueden marcar la diferencia.

La rutina que te propongo te ayudará a despertar el cuerpo, movilizar las articulaciones y empezar el día con más energía. Después, solo tendrás que aprovechar todas las oportunidades que ofrece el verano para seguir moviéndote.

Una rutina sencilla para activar tu cuerpo

No necesitas material ni experiencia previa. Solamente busca un lugar tranquilo y dedica cinco minutos solo para ti (y, si tienes la ocasión, repítela siempre en el mismo espacio porque ya lo tendrás asociado).

1. Respiración profunda (1 minuto)

Antes de empezar a moverte, dedica unos instantes a conectar con tu respiración.

Inhala por la nariz expandiendo las costillas y exhala lentamente por la boca. Intenta que cada respiración sea un poco más larga que la anterior.

Este pequeño gesto ayuda a despertar el cuerpo con calma, reducir la sensación de rigidez y preparar el sistema nervioso para comenzar el día.

2. Gato-vaca (8-10 repeticiones)

Colócate a cuatro apoyos con la espalda neutra. Vamos a hacer este ejercicio en dos pasos: al inhalar arquea suavemente la espalda mirando hacia delante, al exhalar redondea la columna llevando el ombligo hacia dentro.

Este ejercicio moviliza toda la espalda y resulta ideal después de pasar varias horas durmiendo.

3. Movilidad de caderas

Desde esta misma posición de gato-vaca, lleva lentamente una rodilla hacia el pecho y después ábrela hacia un lado realizando pequeños círculos.

Repite varias veces con cada pierna.

Las caderas suelen acumular mucha tensión por pasar muchas horas sentadas, conducir o caminar durante las vacaciones, así que te va a venir genial para movilizarlas y liberar la tensión.

4. Rotación torácica

Sin salir de la cuadrupedia, apoya una mano en el suelo y lleva la otra detrás de la cabeza.

Gira el tronco lentamente hacia el techo por el lado donde tienes la mano levantada, y vuelve al centro sin perder el control del movimiento. Haz entre seis y ocho repeticiones por cada lado.

Con este ejercicio mejorarás la movilidad de la parte alta de la espalda y facilitarás una mejor postura durante el resto del día.

5. Sentadilla con elevación de brazos

Termina la rutina poniéndote de pie para realizar una sentadilla cómoda mientras elevas los brazos por encima de la cabeza y vuelve a subir lentamente.

No hace falta bajar mucho: adapta el movimiento a tus posibilidades.

Con unas diez repeticiones activarás piernas, glúteos y hombros mientras aumentas ligeramente el ritmo cardíaco.

El mejor entrenamiento del verano: mantenerse en movimiento

Después de esta pequeña rutina, no hace falta encerrarse en un gimnasio durante horas. El verano está lleno de oportunidades para mantenerse activa casi sin darse cuenta.

Algunas ideas son:

  • Hacer una excursión a primera hora de la mañana para evitar las horas de más calor.
  • Salir a caminar cuando empiece a bajar el sol.
  • Descubrir una ciudad caminando en lugar de utilizar siempre el coche.
  • Alquilar un kayak o una tabla de paddle surf si estás cerca del mar o de un lago.
  • Organizar un partido de pádel con amigos.
  • Recorrer paseos marítimos o senderos naturales durante las vacaciones.
  • Dar un paseo en bicicleta para conocer nuevos lugares.
  • Aprovechar una escapada para hacer turismo activo.

No hace falta que todas las actividades sean intensas. Caminar, nadar, remar o simplemente explorar nuevos rincones también cuenta.

Pequeños hábitos que marcan la diferencia

Para disfrutar de un verano activo recuerda también:

  • Empieza las actividades temprano o al final de la tarde.
  • Lleva siempre agua contigo y bebe antes de tener sed.
  • Utiliza ropa ligera y transpirable.
  • Protege tu piel con crema solar, gorra y gafas de sol cuando sea necesario.
  • Escucha a tu cuerpo y adapta la intensidad si hace mucho calor.

Muchas personas creen que, si durante las vacaciones no pueden seguir su rutina habitual, es mejor no hacer nada.

Sin embargo, el movimiento no tiene por qué ser exigente para aportar beneficios.

Cinco minutos por la mañana, una caminata al atardecer o una excursión durante el fin de semana pueden ayudarte a sentirte con más energía, mejorar tu movilidad y disfrutar mucho más del verano.

Cuando llega el verano, muchas personas reducen su actividad física o incluso dejan de hacer ejercicio durante unas semanas. Es normal: las altas temperaturas, el cansancio o los cambios en la rutina pueden hacer que moverse apetezca menos.

Sin embargo, el verano no tiene por qué ser un paréntesis en nuestros hábitos saludables. La clave no está en dejar de hacer ejercicio, sino en adaptarlo a esta época del año para seguir cuidándonos de forma segura y agradable.

Desde Únete al Movimiento siempre somos partidarios de adaptar tu rutina de ejercicios a la época del año, ya que normalmente el verano y la Navidad es cuando más difícil nos puede resultar. Si este es tu caso, ¡no te preocupes! Hoy te contamos algunos consejos que te ayudarán a seguir siendo activa de manera más cómoda.

¡Por cierto! Este mes de julio tenemos preparadas unas clases muy especiales; puedes saber más en nuestro Instagram.

Elige bien el momento del día

Probablemente es una de las recomendaciones que más veces habrás escuchado, pero es porque realmente marca la diferencia.

Las horas centrales del día concentran las temperaturas más altas, por lo que hacer ejercicio a mediodía puede resultar mucho más exigente para nuestro cuerpo.

Siempre que sea posible, intenta practicar actividad física a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Además de entrenar más cómoda, tu organismo tendrá que realizar menos esfuerzo para regular su temperatura. Planifica bien tu día para guardar un espacio que coincida con menor pico de calor y verás como no tardas en crearte esta rutina que, a su vez, te hará más fácil seguir entrenando. 

No todos los espacios son iguales

Cuando pensamos en hacer ejercicio en verano solemos centrarnos en la temperatura exterior, pero el lugar donde entrenamos también es importante.

Los espacios ventilados, frescos y agradables ayudan a que la práctica sea mucho más cómoda. En actividades como el pilates, donde la concentración y la conexión con el cuerpo tienen un papel fundamental, sentirse a gusto en el entorno puede marcar una gran diferencia.

Y si prefieres hacer ejercicio al aire libre, busca zonas con sombra y evita, siempre que puedas, los espacios donde el calor se acumula más.

La hidratación importa más de lo que parece

En verano sudamos más y, por tanto, perdemos más líquidos.

Por eso es importante no esperar a tener sed para beber agua, aunque pueda parecer uno de esos mitos que las madres cuentan de pequeños. Mantener una hidratación adecuada a lo largo del día nos ayuda a sentirnos mejor, recuperarnos antes y rendir más durante la actividad física.

Muchas veces atribuimos el cansancio, los dolores de cabeza o la sensación de falta de energía al calor, cuando en realidad pueden estar relacionados con una hidratación insuficiente.

Además, si eres de la que se hincha en verano o tiene más pesadez, te conviene reforzar esto. En verano retenemos más líquidos debido a la dilatación de los vasos sanguíneos, que dificulta el retorno sanguíneo al corazón. Una de las maneras de mejorar esta retención, además de evitar estar muchas horas sentada/de pie es moverse e hidratarse más, ya que, si no lo haces, el cuerpo entra en modo “supervivencia” y almacena más líquido. ¡A beber!

Aprovecha los alimentos de temporada

La alimentación también puede convertirse en una gran aliada durante los meses más cálidos, y es que los alimentos de temporada van a jugar mucho a tu favor para mantener esa hidratación extra que el cuerpo pide.

Frutas como la sandía, el melón, los melocotones o las nectarinas contienen una gran cantidad de agua y ayudan a complementar nuestra hidratación diaria. Además, aportan vitaminas, minerales y resultan especialmente apetecibles cuando hace calor.

Por otro lado, las verduras frescas, las ensaladas o las cremas frías también son opciones interesantes para esta época del año.

Escucha a tu cuerpo

A veces intentamos mantener exactamente la misma intensidad de entrenamiento durante todo el año y olvidamos que el calor también afecta a nuestro organismo. Es posible que algunos días te sientas más cansada, necesites descansar un poco más o reducir la intensidad de la actividad. No pasa nada, lo importante es escucharse y no forzar. 

Si durante el entrenamiento apareciera algún síntoma de malestar, no te empujes; frena.

Descansar también es cuidarse

Igual que ocurre durante el resto del año, el descanso sigue siendo una parte fundamental del bienestar.

Dormir bien, respetar los tiempos de recuperación y permitir que el cuerpo se adapte a las condiciones del verano es tan importante como mantenerse activa.

Recuerda que no siempre más es mejor. A veces, la mejor decisión es bajar el ritmo y darle al cuerpo lo que necesita.

Lo importante es seguir moviéndote

Durante el verano no hace falta entrenar más ni hacerlo mejor. Lo importante es encontrar una forma de movimiento que encaje contigo y que puedas mantener disfrutando.

Adaptar horarios, prestar atención a la hidratación y escuchar a tu cuerpo te permitirá seguir activa durante los meses de calor sin renunciar a tu bienestar.

Y si no sabes qué actividad puede encajar mejor contigo o quieres empezar a moverte de una forma respetuosa con tu cuerpo, ¡puedes contactarnos para que encontremos juntas la opción que mejor se adapte a ti!

Hacer ejercicio es uno de los propósitos de mucha gente cuando se va acercando el verano. Para nosotras, en cambio, es un hábito a incorporar a nuestra vida para aportarnos salud y bienestar, independientemente a la época del año. 

Tanto si eres de un team o de otro, pero has decidido que quieres empezar a hacer ejercicio, hoy te traemos los consejos que igual no sabes que necesitas. Estamos seguras de que, cuando empieces, ¡te vas a sentir mejor y vas a querer incorporar la actividad física a tu vida!

A tener en cuenta

La realidad es que empezar a hacer actividad física suele parecer mucho más complicado de lo que realmente es. Entre rutinas imposibles, vídeos de redes sociales y la sensación de que hay que hacerlo todo perfecto, muchas personas acaban posponiéndolo antes incluso de empezar.

No necesitas empezar fuerte, sino hacerlo de forma sostenible y que puedas mantenerlo en el tiempo. Crear una rutina con la que te sientas cómoda será imprescindible.

No intentes cambiar tu vida en una semana

Es probablemente el error más común. Empezar con demasiada intensidad, entrenar todos los días o marcarse objetivos imposibles suele acabar igual: cansancio y abandono.

Tu cuerpo necesita adaptación, así que es mejor empezar con algo sencillo que puedas mantener: dos días por semana, sesiones cortas o actividades suaves. Cuando el hábito se vuelve parte de tu rutina, todo se vuelve más fácil.

Elige una actividad que encaje contigo

No todo el mundo disfruta del mismo tipo de ejercicio, y eso es completamente normal.

Hay personas que necesitan actividades más dinámicas y otras que buscan algo más tranquilo y consciente. Lo importante es encontrar un espacio donde te sientas cómoda y no tengas la sensación de “tener que rendir”.

Muchas veces, cuando disfrutas del proceso, la constancia llega sola.

No te obsesiones con hacerlo perfecto

Al principio es normal sentirse perdida: no saber qué ejercicios hacer, cansarse rápido o pensar que “no se te da bien”, y no pasa nada.

Empezar significa precisamente aprender. Nadie tiene fuerza, resistencia o coordinación desde el primer día, así que la clave es perseverar a tu ritmo.

Descansar también forma parte del proceso

A veces pensamos que cuanto más hagamos, mejor. Pero el descanso es igual de importante que el movimiento.

Dormir bien, recuperar energía y darle tiempo al cuerpo para adaptarse es parte del cambio. Escucharte será siempre más útil que exigirte constantemente, ya que aquí se aplica la regla de que no siempre más es mejor, y este es un error que comete mucha gente.

Deja de compararte

Compararte con personas que llevan años entrenando puede hacer que sientas que nunca haces suficiente. 

Además, ahora es más fácil que nunca “caer en la tentación” de compararnos o juzgarnos debido a todo el contenido que nos muestran los algoritmos en las redes sociales. De nuevo, ten en cuenta que no todo lo que nos enseña es real y que, en todo caso, cada cuerpo tiene su ritmo y cada persona empieza desde un lugar diferente.

Lo más importante es cómo te hace sentir

Muchas veces empezamos a hacer ejercicio pensando únicamente en resultados físicos, pero con el tiempo descubres que hay cosas mucho más importantes: tener más energía, sentir menos tensión, dormir mejor o simplemente dedicarte un rato a ti.

Y ahí es donde realmente cambia la relación con el movimiento.

Con este artículo esperamos que veas que empezar a hacer ejercicio es un proceso más largo de lo que parece, pero que la clave es encontrarte bien haciendo lo que haces y que esto te motive suficiente para incorporarlo a tu rutina. 

Si estás decidida a empezar pero, aun así, no sabes exactamente cómo, ¡puedes contactarnos para que nos pongamos juntas a definir tu rutina acorde a tus objetivos!

Por qué no todos los lugares son para ti (y está bien que así sea)

Cuando pensamos en empezar a hacer ejercicio -o en retomarlo después de un tiempo- solemos centrarnos en el qué: qué disciplina elegir, qué rutina seguir o cuántos días a la semana entrenar. Sin embargo, hay un factor igual o incluso más importante que muchas veces pasamos por alto: el dónde.

El espacio en el que te mueves influye directamente en cómo te sientes, que al final acaba traduciéndose en tu constancia. De hecho, muchas veces no es que el ejercicio “no sea para nosotras”, sino que no hemos encontrado el entorno adecuado en el que hacerlo.

No todos los espacios están hechos para todas

Durante años se nos ha transmitido una idea bastante concreta de lo que significa hacer ejercicio: gimnasios con ritmos marcados, dinámicas exigentes y una sensación constante de tener que estar a la altura.

Para algunas personas ese entorno funciona, pero para muchas otras no. Hoy hablamos de las mujeres que no se sienten cómodas en esos espacios que llenan, en su mayoría, hombres, que además siguen otro tipo de ritmo. Y que no se encuentren cómodas ahí no significa falta de motivación ni de disciplina.

Cada cuerpo tiene su historia

No todas partimos del mismo punto, y pretender lo contrario solo genera frustración.

Hay quien nunca ha hecho ejercicio y necesita empezar desde cero, quien viene de una etapa de inactividad y quiere retomar el movimiento poco a poco, quien está en momentos de cambio físico -como el embarazo o el posparto- donde el cuerpo necesita un enfoque más cuidado. Y también hay quien busca una forma de moverse sin presión ni exigencia.

En todos estos casos, el enfoque lo cambia todo. No se trata de hacer más, sino de hacerlo de una manera que tenga sentido para ti, respetando tu ritmo y tu momento.

El entorno sí importa

El lugar en el que practicas ejercicio puede marcar completamente tu experiencia.

Un entorno adecuado te ayuda a sentirte segura, a conectar contigo y a disfrutar del proceso sin comparaciones: hace que quieras volver. En cambio, un espacio que no encaja contigo puede generar incomodidad, inseguridad o incluso rechazo.

Por eso, encontrar el espacio adecuado no es algo superficial, sino que es clave para que el movimiento sea sostenible y tenga un impacto positivo real.

Un espacio donde empezar (o volver)

Hay momentos en los que lo que necesitas no es hacer más, sino hacerlo de otra manera. Con más guía, atención y respeto hacia tu cuerpo.

En Únete al Movimiento, la sala de pilates, ejercicio para embarazadas y postparto y entrenamiento funcional en Sabadell, el enfoque parte de ahí: ofrecer un espacio donde cada mujer pueda moverse desde su propio punto de partida, sin presión y con acompañamiento de verdad. No importa si tienes experiencia o si es tu primera vez; lo importante es que puedas sentirte segura y empezar desde donde estás

Aquí somos una tribu en la que sentirnos a salvo, rodeadas de iguales y sin espíritu competitivo: todas tenemos situaciones diferentes y aquí se viene a enfocarnos en el movimiento y a desconectar del ajetreo diario.

Una invitación a probarlo

Para que puedas experimentar este enfoque, durante estos meses de primavera estamos regalando clases gratuitas que incluyen una valoración personal inicial. ¡Puedes escribirme aquí y revisamos tu caso!

Una forma de empezar con acompañamiento, entendiendo qué necesitas y cómo adaptarlo a ti desde el primer momento.

Porque no se trata solo de moverse

Al final, no se trata únicamente de hacer ejercicio, sino de encontrar el lugar donde te sientas bien.

La primavera llega con más horas de luz, temperaturas suaves y esa sensación de que deberíamos tener más energía. Pero la realidad es que muchas personas sienten justo lo contrario: cansancio, apatía o falta de motivación.

La buena noticia es que la energía no siempre aparece antes de empezar algo. Muchas veces aparece después de movernos, y esto es un punto clave que nos va a ayudar a movernos.

Nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento, y pequeños hábitos diarios pueden marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos durante el día.

Si esta primavera quieres sentirte con más vitalidad, estas ideas pueden ayudarte.

Activa tu cuerpo por la mañana

La forma en la que empiezas el día influye mucho en cómo te sientes después.

No hace falta hacer un entrenamiento completo. A veces 10 minutos de movilidad al despertar son suficientes para activar el cuerpo y la mente. Mover la columna, estirar suavemente o hacer algunos ejercicios de activación ayuda a mejorar la circulación y despertar la musculatura. 

Si 10 minutos de rutina te parecen demasiado para empezar, prueba a empezar con un par. Estiramientos y shake (sacudir) son ideales para activar el cuerpo y para mejorar el sistema linfático. 

Más pasos, menos excusas

Muchas veces pensamos que solo cuenta el ejercicio intenso, pero el movimiento cotidiano también suma 

Caminar después de comer, subir escaleras o evitar trayectos muy cortos en transporte puede parecer pequeño, pero esos minutos de actividad ayudan a mantener el cuerpo activo durante todo el día. Además, si te mueves después de comer, vas a mejorar tu digestión, haciendo que sea menos pesada. 

Entrena aunque no tengas ganas

Esperar a tener motivación es uno de los errores más comunes cuando queremos movernos más, porque la realidad es que la motivación suele aparecer después de empezar, no antes.

Muchas personas llegan a su clase pensando que no tienen energía… y salen sintiéndose mucho mejor que cuando entraron. El movimiento activa el cuerpo, mejora la circulación y ayuda a liberar tensiones.

Recuerda esto: a veces solo hace falta dar el primer paso.

Cambia el estímulo

Otra forma de recuperar energía es probar algo diferente.

Cuando el cuerpo se acostumbra siempre al mismo tipo de ejercicio, puede aparecer la sensación de estancamiento. Introducir nuevos estímulos —como movilidad, fuerza o clases de pilates— ayuda a despertar musculaturas que normalmente no utilizamos tanto.

El pilates trabaja el cuerpo de forma global: fortalece la musculatura profunda, mejora la postura y ayuda a moverse con más control y conciencia. Por eso muchas personas lo incorporan como parte de su rutina de bienestar.

Comprométete contigo

La primavera por sí sola no cambia cómo nos sentimos.

Lo que realmente marca la diferencia son las pequeñas decisiones que tomamos cada día: movernos un poco más, cuidar nuestro cuerpo y dedicar tiempo a nuestro bienestar.

Si llevas tiempo pensando en empezar algo nuevo, quizá este sea un buen momento.

En Únete al Movimiento, nuestro centro de pilates y movimiento en Sabadell, trabajamos con grupos reducidos y sesiones adaptadas para que cada persona pueda avanzar a su ritmo y disfrutar del proceso.

Si aún no lo has probado, puedes venir a una clase de prueba de pilates en Sabadell y descubrir cómo el movimiento consciente puede ayudarte a sentirte con más energía y bienestar esta primavera.

Qué dicen los números sobre ti (y cómo usarlos en tu día a día)

Seguro que alguna vez has pensado que ciertos números te persiguen ya que siempre ves los mismos en diferentes ocasiones. El 11:11 en el reloj, una fecha que se repite, un número que aparece en momentos clave… ¿casualidad? Para la numerología, no tanto.

La numerología es una herramienta de autoconocimiento que nos ayuda a entender quiénes somos, qué nos mueve y en qué momento vital estamos, a través del lenguaje simbólico de los números. No se trata de adivinar el futuro, sino de mirarte con más claridad, tomar decisiones más alineadas contigo y entender por qué ciertas situaciones se repiten.

Hoy queremos contarte qué es la numerología, de dónde viene y cómo puedes aplicarla en tu vida diaria de una forma práctica y sencilla. Además, quédate hasta el final del artículo, ¡que tenemos una sorpresa!

¿Qué es la numerología?

La numerología es un sistema que estudia la vibración y el significado simbólico de los números y su relación con las personas. A partir de datos tan simples como tu fecha de nacimiento o tu nombre, se obtienen números que hablan de tu personalidad, tus talentos, tus retos y tus aprendizajes.

Cada número tiene una energía concreta. No es lo mismo la fuerza del 1 que la sensibilidad del 2 o la creatividad del 3. Y cuando esos números se combinan, nos dan un mapa muy interesante sobre cómo somos y cómo nos relacionamos con el mundo.

Lo bonito de la numerología es que no te encasilla, sino que te da pistas. Te invita a observarte desde otro lugar y a entender que todo forma parte de un proceso.

El origen de la numerología

Aunque hoy la veamos como una herramienta de crecimiento personal, la numerología tiene raíces muy antiguas. Ya se utilizaba en civilizaciones como la egipcia, la babilónica o la china, donde los números estaban profundamente ligados a la espiritualidad y al orden del universo.

Uno de los nombres más conocidos es Pitágoras, el filósofo y matemático griego, que defendía que “todo es número” y que el universo podía entenderse a través de relaciones numéricas. A partir de ahí, la numerología fue evolucionando y adaptándose a distintas culturas y corrientes, hasta llegar a la forma en la que la conocemos hoy.

¿Cómo se aplica la numerología en la vida diaria?

Aquí viene la parte más interesante: llevar la numerología a lo cotidiano. Algunas de sus aplicaciones más comunes son:

Conocerte mejor: entender tu número de vida, tu carácter, tus fortalezas y tus desafíos.

-Tomar decisiones con más conciencia: saber en qué momento vital estás puede ayudarte a elegir mejor cuándo iniciar proyectos, cerrar etapas o hacer cambios.

Entender relaciones: la numerología también se puede aplicar a vínculos personales o profesionales, para comprender dinámicas y aprendizajes.

Identificar ciclos personales: la vida se mueve por etapas, y los números nos ayudan a ver qué energía predomina en cada año.

No se trata de depender de los números, sino de usarlos como una herramienta de apoyo, igual que hacemos con el cuerpo en movimiento, la respiración o la escucha interna.

Numerología y crecimiento personal

En espacios como Únete al Movimiento, entendemos el bienestar como algo integral: cuerpo, mente y emoción están conectados, y la numerología encaja perfectamente en esta visión. Por eso nos encanta, además de las clases, ofrecer talleres complementarios que favorezcan el crecimiento interior.

Trabajar con números puede ayudarte a poner palabras a lo que sientes, a validar procesos internos y a entender por qué a veces te cuesta avanzar o por qué estás en un momento de expansión. Es una forma diferente —y muy reveladora— de mirarte.

Taller especial de Numerología “El poder de tus números” – 28 de febrero

Si te pica la curiosidad y te gustaría aprender a calcular e interpretar tus propios números, el próximo 28 de febrero haremos un taller especial de numerología en Únete al Movimiento. ¡Nos encantaría que vinieras! Será un espacio práctico y cercano donde veremos qué números te acompañan y qué significan, cómo calcularlos y cómo aplicar la numerología en tu día a día. 

Si quieres apuntarte te puedes poner en contacto conmigo aquí o a través de Instagram.

Enero siempre llega con la misma energía: listas interminables, propósitos ambiciosos y esa sensación de que, si no empiezas fuerte, ya vas tarde. Este es el mes de las oportunidades y los nuevos comienzos y si te lo saltas ya no lo podrás recuperar (nota la ironía). Entonces, empiezan los malabares: más entrenos, más productividad, más hábitos, más objetivos. Todo más.

Pero… ¿y si este año probamos algo distinto?

¿Y si en lugar de proponernos hacer más cosas, nos proponemos hacer menos, pero mejor

El cansancio de querer llegar a todo

Vivimos en una cultura que aplaude el hacer constante, el ir siempre un paso más allá. Incluso el autocuidado se ha convertido en otra tarea que hacer bien, rápido y a poder ser perfecto. Parece que el bienestar, una de las metas de muchos, pierde todo el significado mientras se intenta conseguir.

El problema no es proponerse cosas. El problema es proponerse demasiadas, todas a la vez y con la expectativa de no fallar.

Menos objetivos con más foco

Cuando nos proponemos menos objetivos no significa que nos estemos conformando. Significa que estamos eligiendo con más conciencia .

Y cuando reduces la lista y te enfocas en lo que es más importante, tu energía deja dispersarse, disfrutas más de lo que haces y el tiempo y el esfuerzo dedicado se vuelve más sostenible.

Así que te propongo que este año te sumes al hacer menos para hacer más y sentirte mejor contigo misma: que poco a poco vayas avanzando mientras no dejas de cuidar de ti y de los tuyos. 

Hacer menos para obtener más

En Pilates lo vemos constantemente. Cada vez más personas empiezan su práctica no para exigirse, sino para encontrar una forma de entrenar que respete el cuerpo, mejore el bienestar y se pueda sostener en el tiempo. 

Si no forzamos y hacemos lo que nuestro cuerpo necesita, iremos viendo los cambios, cómo se fortalece y nos vamos a motivar para seguir trabajando. 

En la vida pasa algo parecido; cuando bajas el volumen del “tengo que” y aparece el “me apetece”, todo cambia.

Abrazar los pequeños cambios

Nos han vendido que enero es el momento de transformarlo todo. Pero los cambios que realmente se quedan no suelen ser espectaculares, sino los que encajan en tu rutina y te motivan para mantenerlos.

Elegir moverte dos días y cumplirlo, respetar tus descansos, decir que no cuando el cuerpo pide pausa, volver a empezar sin castigarte…

Mover el cuerpo no debería ser una guerra ni una obligación más. Debería ser un lugar al que volver, un espacio donde no tienes que demostrar nada. Donde no importa cuánto haces, sino cómo te sientes al hacerlo. Por eso prácticas como Pilates, entendidas desde la escucha y no desde la exigencia, encajan tan bien en este enfoque: porque no buscan forzar, sino acompañar al cuerpo en lo que necesita en cada momento.

Este año, quizás el mayor propósito no sea añadir… sino quitar. Si estás en Sabadell y quieres empezar a ser más activa, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Haremos que este año, desde el cuidado y sin exigencia, sea tu año del bienestar.

Las fiestas son una época, en general, entrañable: reencuentros con familia y amigos, risas, tradiciones, momentos especiales… pero también un periodo en el que puede ser fácil sentirnos saturadas o desconectadas debido a los compromisos.
En lugar de centrarnos en restricciones o “compensaciones estrictas”, la clave está en escuchar a nuestro cuerpo, mantener hábitos amables y disfrutar, sobre todo, sin sentirte mal por ello.

En Únete al Movimiento, somos especialistas en disciplinas como Pilates y ejercicio físico para embarazadas y postparto, pero sabemos que ejercitarnos no es algo que se haga solamente desde fuera. Tiene que ir acompañado de ciertas afirmaciones y bienestar emocional, también, ¡y en eso nos enfocamos en cada clase! Así que te dejamos algunos tips para encarar las fiestas sin dejar de cuidarte y, por supuesto, disfrutando al máximo.

1. Disfruta sin culpa, come con consciencia

Es normal que en Navidad tengamos comidas más abundantes o diferentes de lo habitual, y está bien. En vez de saltar comidas para “ahorrar” calorías, intenta mantener un patrón regular de comidas, balanceado y nutritivo, con proteínas, fibra y verduras. Esto ayuda a mantener la saciedad y a reducir la tendencia a comer en exceso en los eventos festivos.
Tip: Llena tu plato de vegetales coloridos y alimentos sin procesar, así también reduces la inflamación causada por las copiosas comidas.

2. Hidratación y bebidas con sentido

Beber suficiente agua durante el día no sólo es saludable, sino que también puede ayudarte a sentirte más enérgica y evitar confundir sed con hambre. Además, si tomas alcohol, alterna con agua o infusiones, así te hidratas y reduces el impacto de las bebidas alcohólicas.

Tip: el sistema linfático también lo agradecerá y ayudarás a retener menos líquido, sintiéndote menos hinchada.

3. Movimiento que te sienta bien

Mantenernos activas no significa “entrenar durísimo”. Una caminata después de comer, jugar con la familia, bailar o hacer estiramientos no solo apoya la digestión, sino que también mejora el ánimo y la energía.

4. Descanso: tu mejor aliado

Entre celebraciones, reuniones y planes, el sueño puede desordenarse. Dormir bien es fundamental: ayuda a regular el apetito, mejora la memoria y reduce el estrés. Si puedes, mantén tus horarios habituales de descanso lo más posible durante estas semanas.

5. Cuida tu bienestar emocional

Las fiestas evocan emociones intensas: alegría, nostalgia, estrés o incluso soledad. Es importante dar espacio a lo que sentimos y marcar límites saludables (sí, decir no también es autocuidado). Prioriza momentos de calma: meditar, leer, pasear solo o desconectar del móvil unos minutos puede hacer una gran diferencia.

6. Equilibrio a lo largo de las fiestas

Un truco que muchos profesionales recomiendan es estar bien alimentada y atendida el resto del día cuando sabes que tendrás una comida festiva: come con proteínas, verduras y alimentos que sabes que te sientan bien, para que esos momentos especiales sean eso; especiales, no excesivos.

Y si decides darte un capricho dulce o probar ese plato que te encanta… ¡disfrútalo! Estar presente en el momento es parte de cuidarnos.

Al final, las fiestas hay que disfrutarlas en lo posible pese a los agobios y compromisos. Y, si ya puede resultar tedioso preparar la ocasión (aunque se haga con todo el cariño del mundo), ¿cómo no vas a permitirte disfrutar de la deliciosa comida o los postres navideños?

Entrenar es empoderarte, y este mes en Únete al Movimiento queremos que lo sientas claro. Cada vez que decides moverte estás eligiendo fuerza, claridad, salud y seguridad. Y recuerda: no son solamente las metas que cumples a largo plazo las que te empoderan, sino cada pequeño logro de tu día a día

¿Te contamos más? Aquí van 5 motivos por los que te empoderas cuando eliges practicar Pilates. (Y si todavía no tienes tu lugar seguro recuerda que somos un estudio de Pilates en Sabadell donde además ofrecemos otros servicios como ejercicio para embarazadas y postparto.)

1. Tu cuerpo es tu herramienta de poder

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste realmente presente en tu cuerpo?
El pilates, igual que otras disciplinas, “te obliga” a volver a él. Esa sensación de estar aquí y ahora es una de las formas más potentes de empoderamiento, ya que ayuda a trabajar el mindfulness, y con su práctica puedes llevarlo a otros ámbitos de tu vida.

2. Fortalecer el core es fortalecer tu centro 

El core no es solo abdomen: es estabilidad, equilibrio, control. Cuando lo trabajas, sientes la diferencia en todo: cómo caminas, cómo te sientas, cómo te sostienes. Y sostenerte física y emocionalmente va de la mano. El pilates te recuerda: sí puedes, sí tienes fuerza, sí avanzas.

3. El movimiento que baja el ruido mental

La vida va rápido pero tú no tienes por qué ir igual.
La respiración del Pilates, el ritmo, la repetición, la precisión… son herramientas para bajar revoluciones, para regularte, para encontrar paz. Entrenar se convierte en el lugar donde despejas tu mente para poder actuar con más claridad.

4. Los pequeños logros te transforman

Ese momento en el que dominas un ejercicio nuevo es un subidón para tu autoestima. Porque te demuestras a ti misma que eres capaz, que progresas, que tienes disciplina. El empoderamiento no va de compararte con nadie: va de convertirte en tu mejor versión paso a paso. Y, si te detienes a observarte desde ese lugar más pausado, verás claros todos esos pequeños cambios.

5. El movimiento como límite sano

Dedicar tiempo a entrenar es decir “no” a la prisa, al agotamiento, a vivir en automático.
Es elegirte. Es priorizarte. Es poner un límite claro: elijo cuidarme para estar lista para lo demás. Y eso, para muchas mujeres, es una revolución.

De la esterilla al mundo real

Lo que pasa en clase no se queda en clase: ganas más fuerza para cargar con menos miedo, mejoras tu postura para sostenerte con confianza y obtienes mayor conciencia para tomar mejores decisiones. Y, lo más importante: más autocuidado. La clase es el espacio seguro que te ayuda a empoderarte para que te lleves ese cambio a todos los ámbitos de tu vida. Recuerda que si estás buscando un lugar donde practicar Pilates en Sabadell, Únete al Movimiento somos tu centro de Pilates donde, además, también estamos especializados en clases para embarazadas y postparto. Si te gustaría pedir información a venir a probar puedes contactarnos aquí.