Posts By: VirginiaGarcia

Durante años se nos ha hecho creer que el entrenamiento de fuerza era solo cosa de hombres o de deportistas. Mientras a nosotras nos han machacado con dietas y cardio, la fuerza ha quedado relegada como algo para hombres. Pero la realidad es otra: entrenar fuerza es una de las mejores inversiones que puede hacer una mujer para su salud, bienestar y calidad de vida

A partir de los 30 años, nuestro cuerpo comienza a cambiar. Perdemos masa muscular de manera progresiva —entre un 3 % y un 8 % por década— si no la trabajamos. Y con ella se va parte de nuestra fuerza, nuestra energía y nuestra autonomía. Esa pérdida de músculo, conocida como sarcopenia, es silenciosa pero tiene un impacto directo en cómo envejecemos: afecta nuestra postura, nuestro equilibrio, la densidad ósea y hasta el metabolismo.

Lo bueno es que podemos hacer algo. El entrenamiento de fuerza es la herramienta más potente para frenar (e incluso revertir) este proceso natural.

Por qué el entrenamiento de fuerza es esencial para la mujer

  1. Mantiene la masa muscular y la independencia
    El músculo sostiene nuestro cuerpo: nos permite levantarnos de una silla, subir escaleras o cargar las bolsas del súper. Cuando lo fortalecemos, no solo ganamos fuerza: ganamos autonomía.

  2. Protege los huesos y las articulaciones
    A partir de la menopausia, la pérdida de estrógenos acelera la desmineralización ósea. El entrenamiento de fuerza estimula la resistencia ósea, mejora su densidad y reduce el riesgo de osteoporosis y fracturas. Además, unos músculos fuertes protegen las articulaciones y previenen lesiones.

  3. Activa el metabolismo y ayuda a regular el peso
    El músculo es un tejido metabólicamente activo: cuanto más músculo tienes, más energía gastas incluso en reposo. Por eso el entrenamiento de fuerza es tan eficaz para mantener el peso, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.

  4. Mejora el bienestar emocional
    No solo cambia el cuerpo, cambia la cabeza. Al entrenar fuerza aumentan las endorfinas, la sensación de control y la confianza. Te ves más capaz, más fuerte, más tú.

Entrenamiento de fuerza en las distintas etapas de la vida de la mujer

El cuerpo de la mujer pasa por muchas fases, y cada una tiene sus propias necesidades. Adaptar el entrenamiento de fuerza a cada etapa es la mejor manera de cuidarse a largo plazo.

Edad adulta:
A partir de los 30, mantener la masa muscular se vuelve una prioridad. Es el momento de entrenar con intención, no solo para verse bien, sino para prevenir la pérdida de músculo que empieza a producirse de forma natural. Aquí, la constancia y la progresión son la clave.

Embarazo y postparto:
Aunque muchas lo evitan por miedo, el entrenamiento de fuerza (adaptado y supervisado) es un gran aliado. Mejora la estabilidad pélvica, alivia dolores de espalda y facilita tanto la preparación como la recuperación después del parto. En el postparto, ayuda a reconectar con el cuerpo y recuperar la funcionalidad. Recuerda que si estás buscando un lugar para entrenar de manera segura, Únete al Movimiento es el tuyo.

Menopausia y más allá:
Con la disminución de estrógenos, se acelera la pérdida de masa muscular y ósea. Por eso, el entrenamiento de fuerza se vuelve más importante que nunca. Mantenerlo no solo mejora la fuerza y la postura, sino que también ayuda a regular el metabolismo y el estado de ánimo, dos aspectos que suelen verse afectados en esta etapa.

El mensaje es claro: no hay una edad para empezar, pero sí una razón en cada etapa para no dejarlo.

En Únete al Movimiento estamos especializadas en el ejercicio en diferentes etapas de la mujer, así que si estás buscando un lugar en Sabadell donde comenzar, ¡no dudes en contactarnos! 

Si estás embarazada y todavía no conoces el concepto de hipnopartohypnobirthing– o te suena y quieres saber más, este artículo es para ti.

El embarazo es una etapa llena de transformaciones que cada mujer vive de manera única. Aunque la ilusión es protagonista, también aparecen dudas y miedos. El parto, en particular, suele generar incertidumbre, y es que hasta que no llega el momento no se puede prever cómo será. Hacerse preguntas que surgen del miedo es natural, pero, ¿cómo te quedas si te digo que puedes aplacar esa voz interior que te genera estrés y vivirlo desde la calma y la confianza?

En Únete al Movimiento cuidamos la condición física (y de manera indirecta, el bienestar emocional) de las futuras mamás para que vivan con más fuerza todo el proceso del embarazo y postparto, que complementamos con talleres específicos.

Esta vez, te traemos algo diferente: una preparación para vivir el parto desde otra perspectiva a través del hipnoparto, una forma de preparación que combina técnicas de relajación y trabajo mental con un conocimiento profundo de lo que ocurre en el cuerpo durante el parto.

¿Qué es el hipnoparto y cómo funciona?

El hipnoparto -también conocido como hypnobirthinges un entrenamiento integral que la mujer practica durante el embarazo. A través de visualizaciones, autohipnosis, relajación profunda y respiraciones conscientes, se aprende a liberar miedos y a crear un entorno mental favorable para que el parto fluya con mayor naturalidad.

Una de las claves es entender cómo funcionan las contracciones, qué papel desempeñan las hormonas como la oxitocina y cómo influye la mente en todo el proceso. Cuando la mujer sabe lo que está ocurriendo en su cuerpo, se siente más segura y confía en su capacidad para parir. Ese cambio de mirada es lo que transforma la experiencia.

Beneficios del hipnoparto

El hipnoparto no promete un parto sin dolor o exento de imprevistos, pero sí ofrece recursos para afrontarlo con calma. Muchas mujeres destacan que sienten menos ansiedad, viven las contracciones con mayor confianza y mantienen la sensación de control en todo momento. Esa tranquilidad beneficia también al bebé, que recibe más oxígeno gracias a la práctica de respiraciones y llega al mundo en un entorno más sereno.

Otro aspecto importante es el vínculo: practicar hipnoparto permite a la mujer conectar más profundamente con su embarazo y con su bebé. Más que una técnica para el día del parto, se convierte en una manera de transitar toda la gestación desde otra perspectiva.

El papel del ejercicio en el embarazo

A esta preparación mental se suma un pilar fundamental: el ejercicio físico. Estar activa durante el embarazo aporta beneficios físicos y emocionales que acompañan al hipnoparto de manera natural. El movimiento regular mejora la circulación, alivia molestias como la hinchazón o el dolor de espalda, y fortalece el suelo pélvico, los músculos abdominales y la espalda. Todo ello facilita no solo el parto, sino también la recuperación posterior.

Apúntate a nuestro taller de Hipnoparto en Sabadell

¡Ven el viernes 19 de septiembre a las 18h a Únete al Movimiento! Estamos en la calle Puigmajor 25, en Sabadell. Las plazas son limitadas, así que no esperes más y hazte con la tuya para vivir de primera mano todos los beneficios del hipnoparto.

¡Por fin vacaciones! El verano nos ofrece esta pausa que tanto necesitamos para desconectar y reconectar con nosotras mismas y con los que nos rodean. Una especie de paréntesis en la rutina diaria donde todo parece más lento, más flexible, más espontáneo. Sin embargo, esa misma libertad puede hacer que descuidemos los hábitos que tanto nos ayudan a sentirnos bien durante el año, como el movimiento consciente del que siempre hablamos en este blog. 

Este año tenemos un nuevo reto: disfrutar del verano sin renunciar al equilibrio. El mes pasado hablábamos de entender el ejercicio desde la diversión porque no lo vemos como una obligación, sino como una actividad que nos satisface y nos beneficia. Hoy vamos a hablar de cómo mantener el movimiento nos mantiene conectadas con nosotras mismas y cómo enfocarlo durante las vacaciones.

1. Flexibiliza tu rutina, pero no la abandones

Es fácil caer en el “ya volveré en septiembre”, pero tu cuerpo y tu mente te agradecerán que no lo dejes del todo. No necesitas seguir con la misma frecuencia ni con los mismos horarios, sino que puedes bajar el ritmo para adaptarlo y así mantenerte conectada con tu rutina.

Por ejemplo, si normalmente haces tres sesiones de pilates a la semana y en verano está cerrado, puedes probar a adaptar ejercicios en casa, al aire libre o donde estés. Lo importante es la continuidad, no la perfección.

2. Integra el movimiento en tu día a día

El verano es ideal para moverse de forma más intuitiva: caminar descalza por la arena, nadar, hacer una caminata al atardecer, estirarte al despertar… Estos pequeños gestos cotidianos también cuentan como autocuidado.

Puedes probar a incorporar mini rutinas que ayuden a mantenerte conectada con tu cuerpo y que vayan con tu sintonía. Si estás buscando una, ¡puedes escribirme aquí y te paso una rutina de 30 minutos súper fácil y adaptable!

3. Escucha lo que tu cuerpo necesita (y no siempre es lo mismo)

Con el calor los ritmos del cuerpo cambian. Es posible que no tengas tanta energía para prácticas intensas, y eso está bien. En lugar de forzarte, pregúntate cada día qué necesitas: ¿más descanso? ¿más movimiento? ¿más conexión con tu respiración?

Si una mañana solo te apetece tumbarte y respirar profundamente durante cinco minutos, eso también cuenta. El ritmo diario nos lleva a auto-exigirnos demasiado y culpabilizarnos por no estar haciendo “nada”. Permítete en vacaciones hacer lo que sientas necesario sin sentirte mal por ello.

4. Usa tu entorno como aliado

Estés donde estés este verano, el lugar puede convertirse en tu espacio de práctica. La playa, la montaña, el campo, incluso una terraza o un rincón del salón pueden transformarse en tu pequeña “sala de pilates”.

Lleva una esterilla plegable o una toalla, ropa cómoda y tu cuerpo. Aprovecha el paisaje para reconectar contigo desde un lugar al que no estás tan acostumbrada.

5. Sé amable contigo: equilibrio no es rigidez

No te castigues si una semana no haces nada. La clave está en volver, no en hacerlo todo perfecto. El equilibrio es una danza entre el compromiso y la flexibilidad. A veces te moverás más, otras menos, pero si mantienes la intención, tu bienestar seguirá presente.

Septiembre llegará antes de lo que crees, y cuanto más conectada estés contigo durante el verano, más fácil será volver al ritmo habitual sin sensación de «volver a empezar de cero«. ¡Ponlo en práctica y ya nos cuentas! Te animamos a que nos compartas tus comentarios en la comunidad de Instagram 🙂

Durante años, nos han hecho creer que el deporte es una especie de penitencia: hay que sufrir y ganarse las agujetas porque si no duele, no sirve. Este mensaje, además, ha estado muy ligado al peso, como si su única finalidad fuera mantener un peso bajo como sinónimo de salud. 

Pero… y si te dijera que, además de que esto es mentira, ¿el movimiento también puede ser juego? ¿Y si hacer ejercicio se convirtiera en un espacio para reconectar contigo, para reírte, para sentirte viva?

Moverse es autocuidado

En nuestras clases lo vemos cada día: cuando el deporte deja de ser obligación, empieza la magia. No se trata de cumplir con una rutina para tachar en la agenda;  se trata de disfrutar el ejercicio y de redescubrir tu cuerpo desde el placer de moverse. 

Adquirir el hábito y verlo desde esta perspectiva puede costarnos un poco al principio, pero cuando hacemos ejercicio desde un lugar de respeto y escucha, la motivación ya no viene desde fuera.

El peligro de las dietas y el efecto rebote

Volviendo al tema que ha sido el foco de atención (de manera errónea) durante tanto tiempo: las dietas y su ciclo interminable. Esa montaña rusa en la que restringes, te obsesionas, bajas de peso… y luego, de golpe, el famoso efecto rebote.

Lo vemos a menudo: mujeres que llegan cansadas, frustradas, y con una relación rota con la comida y el movimiento. Por suerte, con los años cada vez hay más presión y visibilidad para romper con estos mensajes tóxicos que nos hacen entrar en conflicto con nuestros cuerpos. El “body positive”, que seguro que te suena, es la filosofía que defiende el bienestar como prioridad, promoviendo la la aceptación corporal. No importa cómo sea tu cuerpo sino lo que te permite.

Moverse hoy para vivir mejor mañana

Muchas veces nos centramos en los resultados a corto plazo, y está claro que es muy importante vivir en el presente y tomar elecciones que proyecten nuestro bienestar en este momento. Pero si pensamos un poco más allá, moverte con regularidad también es una inversión en tu yo del futuro. Ese que querrá seguir subiendo escaleras sin dolor, jugando con sus nietos, sintiéndose ágil y con energía. 

Por supuesto, nunca es tarde para empezar y cuanto antes lo hagas, antes tu cuerpo lo agradecerá.

Pilates para todos, en todas las etapas

Ya sea que quieres reconectar con tu cuerpo, estás embarazada o en posparto, el movimiento puede (y debe) adaptarse a ti. En Únete al Movimiento lo sabemos y por eso ofrecemos diferentes alternativas y siempre la posibilidad de adaptarlas todas a ti. 

Lo importante es encontrar lo que te haga sentir bien, que te motive y te divierta. 

Cuando la actividad física se convierte en un juego, la constancia ya no es un esfuerzo. Es una consecuencia natural.

21 días de Metamorfosis

¿Y si te dijera que solo necesitas 21 días para empezar a sentirte más viva, ligera y conectada contigo misma? No hace falta hacer una revolución. Solo necesitas una dirección clara, un poco de compromiso y tres pilares que te sostengan: movimiento, descanso y alimentación. En nuestra comunidad siempre te mantenemos informada de todo lo que tenga que ver con salud.

Este reto de 21 días es una invitación a escucharte, a reconectar con lo que tu cuerpo te pide y a recordarte que el bienestar se construye paso a paso desde lo real. No es cuestión de marcarse grandes metas, sino de, durante el día a día, dar avances que perduren y que te sirvan a ti, porque cada mujer es única. 

21 días: el número para volver a ti

Hay algo casi mágico en los ciclos de 21 días. No son demasiados como para agobiarte, ni tan pocos como para quedarte en la superficie. Son el tiempo justo para que el cuerpo empiece a adaptarse, para que la mente baje el ritmo y para que tú empieces a notar el cambio. Tres semanas para cultivar un hábito, pero también para soltar lo que ya no necesitas. 

Los tres pilares: movimiento, descanso y alimentación

Moverte con sentido

Muchas veces pensamos que si no entrenamos una hora al día no estamos haciendo “lo suficiente”. Pero lo cierto es que movernos más en nuestro día a día, sin grandes exigencias, ya genera un impacto profundo.

Caminar un poco más, subir escaleras, ir andando al trabajo o mover el cuerpo mientras hablas por teléfono puede mejorar tu salud cardiovascular, tu estado de ánimo, tus niveles de energía… incluso tu calidad de sueño. Lo importante no es la perfección, sino la constancia.

Comer para nutrir

Cuando tu cuerpo recibe lo que necesita, se nota. Tienes más energía, tu mente se despeja, tu sistema inmune se refuerza. Una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas vegetales (o animales ecológicas) es una forma de autocuidado. Apostamos por una dieta viva, natural, llena de color y de sabor. 

Dormir bien es posible

El descanso es el gran olvidado, pero sin él nada funciona. Puedes ser activa y comer con consciencia que, si duermes mal, todo se tambalea. Por ejemplo, una de las claves que trabajamos en este reto es el detox digital, alejándonos de las pantallas al menos una hora antes de dormir para favorecer la producción natural de melatonina. Pequeños gestos como apagar el wifi por la noche o dejar el móvil fuera del dormitorio marcan la diferencia.

Estos 21 días son una oportunidad para regalarte salud desde lo esencial. De adquirir nuevos hábitos que te lleven a ser la mejor versión de ti; todo desde la salud. No hace falta hacerlo perfecto. Solo necesitas dar el primer paso. Nosotras te acompañamos y nos adaptamos a tus necesidades. ¿Quieres estar al día de todas las novedades? ¡Únete a nuestra comunidad y no te pierdas nada!

¿Te ves afectada por la clásica astenia primaveral? No estás sola, todas necesitamos recargarnos de energía. Durante la primavera muchas personas experimentan esa sensación de cansancio, falta de concentración o ánimo bajo. Aunque sea un engorro, no hay nada de lo que preocuparse: es una respuesta del cuerpo a los cambios de luz, temperatura y ritmo biológico.

La primavera nos invita a florecer, pero no siempre es fácil. La buena noticia es que podemos acompañar esta transición con hábitos sencillos que nos ayuden a recuperar vitalidad. Como en Únete al Movimiento cuidamos la salud de manera integral, aunque nuestra vía sea a través del movimiento, aquí van algunas ideas para sentirte más enérgica y conectada contigo misma esta temporada. Por supuesto, si los puedes seguir durante todo el año, ¡mejor que mejor! 

1. Sigue el ritmo de la luz
Aprovecha la luz natural para regular tu reloj interno. Exponerte al sol por la mañana ayuda a equilibrar la melatonina y la serotonina, hormonas clave para el sueño y el estado de ánimo. Es difícil despertarse y acostarse a la misma hora de lunes a domingo, ¡pero inténtalo por lo menos entre semana y ya verás como a los pocos días lo notas!

2. Llena tu plato de colores
Opta por alimentos frescos y de temporada: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos para combatir el cansancio y mejorar el ánimo. Evita comidas copiosas y el exceso de azúcar, que pueden generar picos de energía seguidos de bajones.

3. Muévete con suavidad
Aunque sientas pereza, el movimiento es un gran aliado. Caminar, practicar yoga o pilates, o simplemente estirarte, ayuda a liberar endorfinas y a mejorar tu energía. El pilates, en particular, es ideal en esta época porque trabaja desde el centro del cuerpo, mejora la respiración y la conciencia corporal, y ayuda a reducir el estrés sin impacto físico. No se trata de exigirse, sino de reconectar con el cuerpo de forma amable.

4. Prioriza el descanso
Dormir bien es fundamental para recuperar energía. Intenta dormir entre 7 y 9 horas cada noche, evitando pantallas antes de acostarte y creando una rutina relajante. Un sueño reparador mejora la concentración y el estado de ánimo. Si lo necesitas, puedes buscar meditaciones guiadas cortas que te ayudarán a relajarte y a conciliar el sueño.

5. Crea momentos de bienestar
Dedica tiempo a actividades que te nutran: leer, meditar, disfrutar de la naturaleza o compartir momentos con los tuyos. Estos momentos de conexión y disfrute son esenciales para recargar energías y mantener el equilibrio emocional. Ya sabes, somos sociales por naturaleza. Lo importante es estar balanceadas con momentos a solas y con gente.

6. Sé paciente contigo misma
La primavera es una época de transición, y es normal sentirse un poco desajustada al principio. Escucha tu cuerpo y respeta los tiempos. Si no te apetece hacer algo, a menos que sea una obligación, no sientas la presión de hacerlo. Hay momentos para todo, solo escúchate y juzga qué es mejor para ti. 

Si quieres más consejos como estos, recuerda que nos puedes seguir en Instagram, donde publicamos contenido semanal para que priorices tu bienestar. Y, como siempre, si lo que estás buscando es despertar tu energía a través del movimiento, recuerda que tenemos algún hueco disponible en nuestro horario. Puedes contactarnos en este apartado para más información.

El deporte en el postparto es clave para ayudar enormemente a la recuperación de la madre, pero también puede generar dudas que hoy queremos resolver.

Si has llegado hasta aquí estoy segura de que ya sabes que la maternidad actual se enfrenta a múltiples desafíos. Aunque las mujeres tenemos más acceso a información, también nos enfrentamos a una enorme presión social. Se espera que seamos madres presentes, profesionales de éxito y que, además, podamos recuperar nuestra forma rápidamente. Todo esto mientras gestionamos tantos cambios en nuestro cuerpo y la nueva situación con la debida carga mental que conlleva, sin apenas tener tiempo para nada más que estar pendiente de nuestro bebé. 

Esta situación puede generar un estrés enorme que tampoco podamos gestionar por falta de recursos o de tiempo, y el no tener una red de apoyo sólida puede dificultar la conexión con la propia maternidad. Una de las herramientas que nos pueden ayudar muchísimo tanto a generar esta red de apoyo -tribu- y liberar estrés, que directamente nos va a llevar a sentirnos mejor, es buscar espacios donde podamos conectar con otras madres. El deporte puede ser el vehículo para lograrlo.

El deporte en el postparto: recuperación consciente y sin presión

El postparto es un momento clave para recuperar la movilidad y la energía sin presiones, y el plan diseñado para la madre dependerá de muchos factores a tener en cuenta como: tipo de parto, estado del suelo pélvico y faja abdominal, la reincorporación al trabajo, las cargas diarias… 

Hoy os queremos contar que, a diferencia de creencias populares, no es necesario esperar a que termine la cuarentena para iniciar la actividad física. Cada mujer es única, por lo que es fundamental una valoración personalizada con un equipo multidisciplinar (fisioterapeutas, matronas, especialistas en ejercicio físico en el postparto). Al igual que en la recuperación de una lesión, el regreso al movimiento debe ser progresivo y adaptado a las necesidades de cada madre, considerando su estado actual físico y emocional. 

Beneficios del ejercicio en el postparto

El movimiento mejora el tono muscular, la postura y la recuperación del tejido, pero también impacta positivamente en el bienestar emocional. La actividad física regula hormonas como la serotonina, dopamina, oxitocina y prolactina, reduciendo el cortisol y mejorando el estado anímico. Además, cabe destacar la parte social que implica el asistir a clases con otras mujeres en la misma situación, que fomenta enormemente el apoyo y el vínculo, lo que a nosotras nos gusta llamar “tribu”.

Es muy importante que en cada fase de nuestra vida podamos contar con ese círculo de apoyo pero, si hablamos de maternidad, esta necesidad se multiplica, ya que el sentirse reconocida y apoyada por otras madres fomenta también la confianza y la motivación. Es una etapa preciosa que puede sentirse de manera muy intensa y la sociedad actual dificulta el poder dedicar el espacio necesario para gestionar, no solo la nueva situación, sino nuestro bienestar. 

Si te animas a empezar a ejercitarte tras haber dado a luz, recuerda la importancia de hacerlo bajo la supervisión de profesionales y en un lugar que, además de guía, sirva también de tribu. Si estás en Sabadell, en Únete al Movimiento contamos con los mejores profesionales y un amplio horario que seguro que se adapta a tu día a día. Puedes contactarnos directamente en este enlace o pasarte por Instagram para conocer la comunidad.

Si has llegado hasta aquí posiblemente estés buscando información sobre hacer ejercicio durante el embarazo. Aunque es un tema que hemos abordado en otras páginas del blog y en nuestra cuenta de Instagram en varias ocasiones, hoy quería compartir contigo este artículo basado en la información proporcionada por la experta Ana Fuentes, del Máster de Entrenamiento y Salud en la Mujer de FIDIAS que estoy haciendo en INEFC. Hoy quisiera hablarte de superar esos miedos que nos llevan a pensar consecuencias erróneas para que tú también te atrevas a llevar un embarazo activo y saludable.

La importancia de hacer ejercicio durante el embarazo

Si estás embarazada, seguro que has escuchado todo tipo de consejos. “No hagas esfuerzos”, “descansa mucho”, “no corras riesgos”… Y sí, es cierto que tu cuerpo está cambiando y hay que cuidarlo, pero ¿sabías que moverte es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti y por tu bebé?

Solo entre un 9 y un 15% de las embarazadas cumplen con la recomendación de hacer 150 minutos de actividad moderada a la semana. ¿El principal motivo? Muchas creen que puede ser perjudicial para el bebé. Pero la ciencia nos dice lo contrario: no hacer ejercicio es lo que realmente supone un riesgo. Así que, si alguna vez has pensado que moverte podría causar que el bebé naciera con bajo peso, tener un parto prematuro o, incluso, llegar a provocar abortos espontáneos… Venimos a explicarte que no es así, sino que hacer ejercicio físico solamente va a conllevar salud (en casos de embarazos sin complicaciones, de no ser así consulta antes siempre con tu profesional de la salud).

Ejercicio y embarazo: adiós a los mitos

Uno de los grandes miedos es el ejercicio en el primer trimestre. Pero, lejos de ser peligroso, realizar actividad de forma habitual o iniciarse en ella (bajo supervisión), tiene un impacto positivo en el crecimiento de la placenta y el desarrollo del bebé. De hecho, estar activa durante las primeras 20 semanas reduce el riesgo de presión arterial alta en un 43% y de diabetes gestacional entre un 48% y un 55%. ¡Puro beneficio!

¿Y qué ganas tú con esto?

Además de sentirte con más energía y bienestar, moverte tiene muchos efectos positivos:

  • Dormirás mejor y te sentirás menos hinchada.
  • Tu estado de ánimo mejorará y tendrás menos ansiedad.
  • Tu cuerpo estará más fuerte para afrontar los cambios del embarazo y la recuperación tras el parto.
  • Tu corazón trabajará mejor y la circulación sanguínea se optimizará.

¿Y el bebé? ¿Qué pasa con él?

Pues también se beneficia, ¡y mucho! No solo crecerá en un ambiente más saludable, sino que:

  • Tendrá un mejor desarrollo neurológico.
  • Su corazón será más eficiente y fuerte.
  • Tendrá un mejor equilibrio de grasa corporal, lo que influirá en su salud futura.
  • Habrá más líquido amniótico, creando un entorno óptimo para su desarrollo.
  • La placenta será más resistente y eficiente, asegurando que reciba los nutrientes y el oxígeno que necesita.

Conclusión: muévete con seguridad

Sabemos que cada embarazo es único y que a veces cuesta encontrar la motivación, pero incorporar el ejercicio a tu rutina solo te traerá beneficios. Recuerda que lo que puede servir a tus mejores amigas no tiene porqué ser lo que más te apetezca, así que es cuestión de  encontrar una actividad adaptada a ti para que disfrutes más del proceso. Lo ideal es que busques clases con profesionales especializados en embarazo. Si te gustaría apuntarte a alguna de nuestras clases o recibir más información, ¡no dudes en contactarnos!

Así que sí, olvídate de los miedos y anímate a moverte. Tu cuerpo (y tu bebé) te lo agradecerán.

Seguro que el suelo pélvico no es un concepto nuevo para ti; habrás escuchado a profesionales de la salud y del deporte mencionarlo en varias ocasiones. Aunque sepamos qué zona es y que es importante cuidarlo, ¿tenemos claro exactamente por qué y de qué hablamos cuando nos referimos al suelo pélvico? ¡Empecemos por aquí!

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que se encuentran en la base de la pelvis, cuya función es mantener en su lugar los órganos pélvicos: la vejiga, el útero en mujeres y la próstata en hombres, el recto y el intestino. Aunque, como ves, su importancia es igual para todos, el suelo pélvico está particularmente relacionado con la salud femenina, ya que el embarazo, el parto y la menopausia pueden afectar su fortaleza y elasticidad.

¿Por qué es importante cuidar del suelo pélvico?

Por supuesto, en Únete al Movimiento ponemos mucho foco en cuidarlo, ya que sabemos que un suelo pélvico saludable va a evitar problemas; no solamente en el futuro sino en diferentes etapas de nuestra vida. Más allá de la incontinencia urinaria, que quizás es la principal complicación que se nos puede ocurrir, una baja forma también puede causar dolor pélvico crónico o disfunciones sexuales.

¿Un problema solo de mujeres?

Que los problemas de suelo pélvico afectan a solo mujeres sea posiblemente el mito más común. Es cierto que con fases como el embarazo o la menopausia hay más posibilidades de sufrir problemas, pero los hombres corren el mismo riesgo de sufrir, especialmente después de cirugías prostáticas y con la edad.

Pero, ¡que no cunda el pánico! Siempre estás a tiempo de trabajarlo y mejorar su condición, incluso si se ha sufrido algún daño. Prácticas como los hipopresivos, sesiones con el tronco 5p, trabajo específico de la musculatura estabilizadora o la fisioterapia pélvica, son opciones para aprender a trabajar el área y tener buena salud pélvica a corto y a largo plazo. Si te gustaría aprender más sobre el tema, ¡hemos preparado un taller el día 17 de enero que seguro que te va a encantar! La tallerista, Miriam Fernández, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y con larga trayectoria, te va a enseñar todas las claves para preservar su salud y buen funcionamiento. 

¿Cómo sé si este taller para mí?

Si te interesa el tema, claramente te recomendamos asistir a la sesión pero si, además, te identificas con algunas de estas afirmaciones… No hay duda: ¡este taller es para ti!

– Cuando veo un wc siento que no puedo aguantar el pis

– Necesito usar el wc antes de salir de casa “por si acaso”

– A veces se me han escapado gotitas al saltar o reírme 

– Me molesta el tampon o copa y no tengo relaciones sexuales por dolor o miedo al dolor

– Me duele la zona de la cadera/pelvis habitualmente 

– Se me hincha la barriga con mucha facilidad

– Estoy embarazada o acabo de ser mamá

– Estoy entrando en la etapa de la menopausia 

Si has respondido “sí” a más de 3, ¡tu suelo pélvico necesita venir a nuestro taller!

Puedes apuntarte en este enlace, ¡no te olvides de reservar tu plaza lo más pronto posible! Y si quieres saber más sobre que hacemos, puedes echar un vistazo a nuestro Instagram.